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Cocción | Tinajas Orozco

Cocción

Antes de meter las piezas al horno, es conveniente solear las piezas sacándolas durante unos días al sol, para asegurarnos que las piezas se sequen completamente. Es ahora cuando estarán listas para ser cocidas.

Enhornado

Lo primero que hay que hacer es enhornar, que consiste en meter las piezas en el horno. Para las piezas grandes y pesadas, podemos ayudarnos de cordeles que, entre dos o más personas, nos facilitan el transporte de la piezaa.

Las piezas grandes se ponen abajo, sobre éstas se abocan otras, y así se van haciendo torres, intercalando con otras piezas, para aprovechar los huecos. Para sujetar las piezas y que estén seguras, se ponen unos bordes, que son trozos de bocas de tinaja o unas boquillas que son trozos de teja.

Cuando la parte de abajo del horno está llena, se empieza a llenar por la capilla.

Y al terminar se encasca. El encascado consiste en tapar el horno por arriba, colocando cascos de tinaja. Ahora debemos tapar la puerta, con adobes y barro.

La cocción

Una vez que el horno está tapado, ya esta listo para cocer. La cocción suele durar unas doce horas. Primero debemos templar el horno, echando leña poco a poco por la boca de la olla o echaero, para que las piezas vayan despidiendo el agua, y no se rompan por sufrir un cambio de temperatura brusco. Para templar el horno se necesita paciencia, acelerar este proceso echando más leña de la necesaria puede acabar rompiendo gran cantidad de piezas. Isabel es una maestra templando el horno.

El horno va madurando poco a poco y cada vez se le echa más leña. Se dice entonces que el horno ya está a caldera llena, y respira sacando y entrando una lengua de fuego por la boca de echar. Después de varias horas saldrá la bravera, así se le llama al fuego que sale por encima del horno, entre el encascado. Esta tiene que estar fuera más de tres horas. Durante este tiempo la pieza se va limpiando del humo. El fuego saldrá cada vez con más fuerza, el humo será mas claro y limpio, y el encascado se ira blanqueando, es entonces cuando el tinajero deja de echar, para dejar que la bravera baje y se proceda al mirado del horno. Subimos al horno, y entre los cascos se observan las piezas que estarán al rojo vivo, incandescentes, si se ven así y están limpias, ya estarán cocidas. También se hacen buzones, que consiste en poner un adobe o ladrillo en el centro de la puerta del horno, y cuando se mira el horno el adobe se quita, para ver así las piezas del interior del horno.

Tapamos la boca de la olla con adobes y barro, y luego se le pone un peto (casco de una tinaja de 500 arrobas de unos cinco centímetros de grosor) con el que la puerta de la olla quedará bien tapada y cerrada.

Dejamos enfriar el horno, y pasados unos tres o cuatro días, empezamos a desencascar (quitar los cascos del encascado) y a sacar las piezas que podemos, por la parte de arriba. De esta manera, se enfriará más rápido, sobre todo cuando abrimos la puerta del horno para lo que debemos quitar cuidadosamente los ladrillos o adobes. Es ahora cuando podemos terminar de desenhornar, es decir, sacar las piezas del horno.

El Regado

Con todas las piezas fuera del horno, se hace con ellas un montón para regarlas. Las piezas se colocan tumbadas o boca abajo, de forma que no se puedan llenar de agua.

El regado se hace para que la tinaja tome fuerza, y no se deshaga. Durante cuatro horas, echamos agua sin parar, de forma que las tinajas siempre estén mojadas, ya que de lo contrario, saltan guijas (trocillos de barro que se desprenden de la pieza).

Una vez que las piezas estén regadas, ha finalizado el proceso de fabricación de las piezas.