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El barro | Tinajas Orozco

El barro

Afortunadamente, Villarrobledo es una población rica en barro tinajero (tanto en calidad, como en cantidad), donde se pueden encontrar distintos tipos, como son el barro colorao, el amarillo, el moracho y el negrillo. El barro colorao es muy plástico y fuerte (con mucha liga), para utilizarlo se debe mezclar con arenón, aunque este barro es más utilizado para la fabricación de tejas, ladrillos, baldosas,... El moracho tiene un color oscuro y nunca se utiliza. El negrillo tiene un color violeta oscuro, es muy suave y con menos espesor; nunca se utiliza solo, sino que se mezcla si sale algún trozo, pero en pequeña cantidad, aunque la mayoría de las veces se elimina de la mezcla. Pero principalmente los tinajeros utilizan barro amarillo que es el más adecuado en cuanto a suavidad y liga. También, en algunos casos, se realizan mezclas entre ellos, para conseguir así el color, la suavidad y la plasticidad necesaria.

Extracción del barro

Para la extracción del barro, los tinajeros realizaban barreros, de donde lo sacaban para su posterior elaboración. En Villarrobledo la mayoría de los barreros se encontraban entre el Cementerio y la Ermita de la Virgen.

Los tinajeros utilizaban un pico y una pala, para comenzar a hacer el barrero, realizando un agujero redondo en el suelo, de un metro y medio aproximadamente. Cavaban formando un pozo, hasta que se encontraban las vetas del barro, que el tinajero sabía distinguir perfectamente por su propia experiencia. El pozo podía medir desde escasos metros, hasta 40 metros de profundidad, y recibía el nombre de cañón. Cuando se llegaba a las vetas, comenzábamos a hacer galerías, en la dirección más rica en barro, realizando así varias galerías. Se utilizaban azaones y picos para ir desprendiendo los filones de barro de las paredes, y los cargaban en capachos. En la boca del barrero, se colocaban tres palos en forma de trípode, y en el centro se ponía una garrucha con una maroma, que se utilizaba para subir los capachos de barro, para lo cual, utilizaban una mula, que se encargaba de tirar de la maroma, guiada por un hombre. A la mula se le colocaba un remo, que era un palo enganchado a ella por dos cuerdas, al que estaba atada la maroma; y un hombre se encargaba de hacer peso en el remo cuando tiraba, ya que si no la maroma se levantaba y le costaba mucho trabajo a la mula, y cuidaba de que no se dañara las patas traseras con el remo cuando retrocedía de vacío. A lo largo del cañón, se hacían pequeños agujeros o hendiduras, unas en frente de otras, que permitían a los tinajeros subir y bajar al barrero, colocando los pies en ellos y cogidos de la maroma.

Actualmente, ya que no existen barreros, se utilizan máquinas excavadoras para la extracción del barro, siempre y cuando el barro se encuentre a poca profundidad.

El barro se amontonaba y se dejaba a la intemperie, bien cerca del barrero, o bien se transportaba en carros hasta la fábrica.

Elaboración del barro

Se coge el barro del gran montón y se extiende en el suelo al aire libre, con una batidera se ara (se hacen surcos) en forma de eses o zigzag y así se deja secar bajo el sol. Después se mochea, para así conseguir reducir los grandes gasones de barro en pequeños trozos. Para mochearlo se utiliza una especie de mazo, al que los tinajeros llamaban pico, golpeando los trozos más grandes de barro, desmoronándolos y reduciéndolos así a trozos más pequeños. Luego se ara en otro sentido, y así hasta conseguir el secado del barro. Al secarse, se endurecerse y resulta más sencillo de moler.

Tras el mocheado, el barro queda listo para ser molido. Antiguamente, el barro se extendía en la parva o era de moler, que es una era circular empedrada donde una mula giraba alrededor de la era, sujeta por un eje de madera a una estaca central, tirando de un rodillo con estrías y tras el, colgado con una cuerda, el rastro, que es un gran peine de madera cuyas púas son herraduras que iba levantando y removiendo el barro después de ser apisonado. La mula daba vueltas alrededor de la era hasta que el barro estaba molido, por lo que se le tapaban los ojos, para evitar que se mareara.

El barro después se cribaba con una criba, para eliminar así las granzas. Quedando ahora listo para el empilado.

Actualmente, el barro se muele con molinos mecánicos de gasolina o eléctricos, quedando muy fino, por lo que no es necesario cribarlo, y consiguiendo así un barro de mayor calidad.

Para el empilado, se utiliza un pilón, que es media tinaja partida, normalmente se utilizaban las tinajas defectuosas. Se utilizaba mayormente la boca, ya que era más ancha, rellenándose ésta de cemento, para hacer así la base o el culo del pilón. Cuando se utilizaba la parte del culo de la tinaja, el pilón quedará con un fondo que se estrechará cada vez más hasta llegar al culo, ya que será la parte del empiezo de la tinaja.

Llenamos medio pilón de agua, y después con espuertas, le echaremos el barro molido, dejándolo de ocho a diez horas remojar. Después el barro se bate con las manos y se desempila, sacando el barro en brazadas, y amontonándolo en una era de ceniza. La era se hace con ceniza, y apisonándola con un rodillo de piedra queda esta dura, firme y uniforme. Antes de tender el barro, debemos espolvorear ceniza sobre la era, para que el barro no se pegue a la era. El barro se tiende con el tendeor, que es un palo de madera con una media luna al final, también de madera, que nos permitirá extenderlo uniformemente. Haciendo así una torta de unos tres dedos de grosor. De esta forma el barro se deja secar unas diez o doce horas, quedando al final una torta agrietada. Ahora el barro se recoge haciéndolo pellas, para pasarlo al obrador y amontonarlo en una gran pella.

Para el sobado del barro se pisa el barro, hasta quedar sobado, bien con zapatillas de cáñamo o bien descalzo. De esta forma podemos hacer más peso y fuerza que si lo hicieramos con las manos.

Después de este proceso el barro ya queda listo para ser utilizado en la elaboración de la tinaja.